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¿SABEMOS USAR LA MASCARILLA?

POR ALEX PULIDOBS


MASCARILLA

Sí, Mascarilla. Quizás, la palabra más repetida en la situación que actualmente vivimos y, a la par, una de las reglas que más nos cuesta aceptar: usarlas.

El hecho de haber vivido escondido de mi persona durante tantos años me ha hecho demasiado sencillo aceptar y asimilar que, por primera vez en la vida, usar una mascarilla que «nos esconda» o «proteja» de algo peligroso es realmente una necesidad. Sorprendentemente, no todas las personas son capaces de aceptar su uso, lo que es una «teórica imposición» genera automáticamente una «auténtica oposición», cuando la verdad es muy distinta pues, esa «teórica imposición», no es más que un sencillo gesto de empatía y generosidad hacia las personas que nos rodean. Falta generosidad, siempre ha faltado, la mascarilla que nos piden usar, no es para impedirnos respirar bien, es, simplemente, para aportar un granito de arena que nos proteja a nosotros y al planeta en el que vivimos de algo que verdaderamente es muy dañino para el ser humano. A las acojonantes cifras que leo cada día me remito.

Y SIN EMBARGO…

Nos pasamos todos los días de nuestra vida usando mascarillas sin darnos cuenta. En todas las redes sociales mostramos la mejor de nuestras caras o el más feliz de nuestros momentos, cuando muy posiblemente, estemos enmascarando cualquier movida personal que tengamos que todas las noches no está esperando en la cama.

Nos pasamos todos los días buscando la ropa que más de moda está, que más se lleva o que el/la influencer de moda ha puesto en su Instagram; cuando realmente enmascaramos la autenticidad de nuestros gustos personales para intentar ser «un poquito más» social y virtualmente aceptados.

Nos pasamos todos los días pendientes del teléfono móvil, cuando sin darnos cuenta, estamos enmascarando un fabuloso café con la persona que tienes delante. Sí, esa a la que si posiblemente le mostrases tu PERSONA con la mascarilla puesta, te regalaría un momento que te haría bastante más feliz que el último vídeo viral del momento.


Y SOY EL PRIMERO EN HACER UN GESTO DE AUTOCRÍTICA…

Porque sí, porque yo he sido el primero que se ha centrado en el postureo y en el aspecto exterior. En la opinión. Porque yo he sido el primero que se puso una mascarilla con candado tratando de ocultar que estaba hecho una auténtica mierda por dentro. Porque yo he sido el primero que por haberme puesto una mascarilla, me olvidé que lo más bonito que tengo no es lo que muestra la mascarilla (mi físico o mi forma de vestir); lo más bonito que tengo es lo que la mascarilla protege: mi forma de ser, mi personalidad. Mi persona.

Y entonces, de verdad y con total honestidad: ¿tan complicado es ser auténticos y ponernos una simple mascarilla que nos haga ser generosos y a la par comprometidos, por una vez, con las personas que nos rodean? Creo que no.

El uso de una mascarilla no es más que un gesto de protección y generosidad. A secas, sin más.


Y AHORA…

Que tras 7 años de Bulimia, fantasmas en cada rincón de mi cabeza, infiernos en cada mirada en un espejo; ahora que tras 6 años he vivido usando una mascarilla todos los días de mi vida escondiéndome de mi verdad, de mi pasado, de mi vida; ahora que he aceptado lo que realmente fui y soy, es lo que ahora os cuento en cada palabra; ahora que por una única vez en la vida me van a pedir usar mascarilla, ¿voy a negarme a ello?

CLARAMENTE, NO.

Y no me voy a negar a ello, no pienso hacerlo porque la autenticidad de una persona está en saber ser generoso con uno mismo y con los demás. La autenticidad de una persona está en saber que la perfección no existe, que somos lo que somos por lo que nos ha tocado vivir, por lo que realmente vivimos, y no por lo que aparentamos querer vivir.

Y no me voy a negar a ello porque, simplemente, el día que menos te lo imaginas, sin saber cómo, ni dónde, ni cuándo, tu vida cambia en un segundo y todo lo que hasta ayer parecía ser imprescindible, pasa a ser algo más que no es más que eso, un momento, sin nombre, pero con la autenticidad suficiente como para hacerte saber que, la mascarilla que llevas puesta no es la que nos obligan a usar, la mascarilla que llevas puesta es esa que, sin darte cuenta, te pones todos los días para tratar de ocultar lo que eres y lo que vales: tu persona y tu originalidad.


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